Piscinas de jardín

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¿Cómo planear y mantener una piscina en tu jardín?

Un proyecto de piscina puede ajustarse a tus necesidades si conoces los materiales, el correcto uso del terreno, los tamaños y estilos correctos. Si cuentas con espacio en el jardín y estás pensando en construir una piscina, es fundamental seguir los pasos específicos para construir en jardines, conocer los tipos y estilos que mejor se amolden a tus necesidades, y quiénes son los profesionales que pueden trabajar mejor contigo. 

Además, debes considerar los reglamentos existentes y coordinar con las autoridades competentes para la construcción y el mantenimiento. En el Perú, su uso particular, es decir, para viviendas unifamiliares, está regulado por las municipalidades distritales.

Espacio y terreno 

Es imprescindible que tu jardín sea amplio, ya que parte del terreno será usado para los bordes y los sistemas de recirculación y filtro de agua. Una piscina debe tener un área mínima de dos personas por cada 2m2 de superficie de agua, más una franja de al menos 1,5 metros de ancho alrededor de la poza. 

El terreno sobre el que construyas debe ser firme, sin zonas rocosas y demasiado húmedas. Antes de llevar a cabo las obras, analiza el terreno y estudia la parcela a conciencia. Calcula que necesitarás un mínimo de 1,20 metros de profundidad y podrás ampliarla hasta 2 metros de manera progresiva. Por ello, evita construirla muy cerca de árboles de raíces fuertes que puedan malograr los sistemas o erosionar el suelo de la poza.

Tipos y materiales 

Existen dos tipos principales: las enterradas, más comunes y permanentes; y las elevadas, sean inflables o construidas con PVC. Las que no incluyen excavación son más pequeñas, más baratas y pueden ser una buena idea cuando no disponemos de mucho espacio o del terreno. Excavando se pueden lograr piscinas más grandes y con formas diversas. Para esto, el empleo de maquinaria es indispensable. 

Dentro de las piscinas para jardines podemos encontrarlas de acuerdo a sus materiales principales. 

De hormigón armado, que son las más costosas, pero aseguran una estructura sólida y una estanqueidad precisa. Se construyen sobre el terreno y pueden adoptar cualquier forma, incluso agregándole detalles como jacuzzis adjuntos o pozas menos profundas para niños. 

De albañilería con liner, que vienen prefabricadas y se instalan sobre el terreno agregándoles los acabados. Su impermeabilidad se logra agregando una membrana de PVC prefabricada de acuerdo a las dimensiones del terreno y a las necesidades del diseño. Tiene la ventaja de ser desarmable y transportable, pero ofrece una menor variedad de formas. 

De paneles liner, que vienen fabricadas con paneles de acero, resina u hormigón, que facilitan en gran medida su construcción y reduce su costo. Combinan un fondo de hormigón armado con una poza que viene en modelos y tamaños estándar, lo que reduce considerablemente el precio a costa de solo contar con los modelos preestablecidos. 

De casco de poliéster, totalmente prefabricada a base de resina y de fibra de vidrio. El casco hace al mismo tiempo las veces de estructura y de estanque. Para instalarlas basta con cavar en el suelo y colocar la piscina: es el método de construcción más rápido y económico, pero la variedad de formas es sumamente limitada.

Otras consideraciones 

Más allá de los drenajes, desagües, sistemas de limpieza y de filtro, y otros mecanismos de una piscina, las piscinas de jardín tienen ciertas particularidades a tomar en cuenta, como el entorno y la limpieza. Una piscina acarrea tareas que solo se logran a la manera antigua de tomarse el tiempo de hacer el esfuerzo físico. 

El entorno no es algo que puedas controlar todo el tiempo: los cambios de estación causarán que caigan las hojas en otoño o que haya bichos en verano. Es necesario que cuentes con las herramientas manuales que te permitan limpiar regularmente el agua y el área de la piscina, sobre todo en los colectores laterales que pueden llenarse de hojas secas: el filtro se obstruirá si no lo haces. 

El cloro sigue siendo el mejor elemento para mantener el agua limpia. Algunas personas usan dispositivos flotantes con barras de cloro dentro que mantienen un flujo constante durante un periodo de tiempo. Sin embargo un exceso hará del agua muy alcalina, mientras que muy poco la hará muy ácida. Mantener un nivel óptimo de pH, entre los 7,2 y 7,6 es una tarea que debes convertir en rutinaria. 

Por encima de 7,6, el pH es muy alcalino y se manifiesta en un agua de aspecto nublado u opaco. El contacto con ella puede causar irritación en la piel, además de fomentar la aparición de restos de calcio en filtros y paredes de la piscina. El efecto y capacidad de desinfección del cloro disminuye al punto que pueden empezar a aparecer algas en el agua. 

Por debajo de 7,2, el agua se torna muy ácida provocando varios problemas tanto para la gente como para los materiales de la piscina. Por un lado, puede provocar irritación en la piel, los ojos o las mucosas de los bañistas, mientras que, por otro lado, acelerará el desgaste de los materiales y puedes encontrar problemas de corrosión en las escaleras, válvulas, bombas o en el propio filtro.